
David Pogue propone diez trucos para que la fotografÃa digital resulte gratificante en lugar de frustrante.
por David Pogue
Hace unos dÃas estaba tumbado junto a la piscina del hotel, vigilando a los niños, en el momento que el tipo de la tumbona de al lado empezó a soltar improperios, entretanto miraba, furioso, su pequeña cámara digital. No pude evitar cuestionarle si podÃa apoyarle en algo.
“Esta cámara es un asco”, contestó. “Ya van tres veces que trato de sacar una foto del crÃo lanzándose desde el trampolÃn, pero tarda tanto en disparar que siempre se me escapa”.
Estaba claro que su conflicto era el retraso de obturación, el irritante tiempo que tardan la mayorÃa de las cámaras digitales en enfocar y calcular la exposición una vez pulsado el disparador, pero antes de capturar la imagen.
Con complicidad, le sugerà “¿y tampoco funciona el truco de disparar a medias, no?”, pero me miró como si le estuviese hablando en arameo. “¿Cómo comenta?”
De repente me dà cuenta: el tipo no tenÃa ni idea del truco de disparar a medias. No sabÃa que generalmente es posible evitar el retraso de obturación pulsando el disparador hasta la mitad de su recorrido antes de que comience la acción. De este modo, la cámara pre-enfoca, pre-calcula y adopta esos valores entretanto continuemos pulsando el disparador a medias. Por lo tanto, en el momento que el niño salta del trampolÃn, basta con pulsarlo a fondo para captar la imagen. Adiós a los retrasos.
Mi vecino de tumbona se puso tan contento que me invitó a una copa.
Ese dÃa decidà que no estarÃa mal escribir una guÃa rápida para cámaras digitales. Tras esto les ofrezco 10 trucos que todos deberÃamos conocer.
1. Basta de retrasos de obturación. Si su cámara presenta conflictos de retraso de obturación, será mejor que pruebe el truco del pre-enfoque. Otra alternativa: muchas cámaras ofrecen una función de enfoque contÃnuo, que consume más baterÃa, pero además disminuye el retraso de obturación al ir enfocando constantemente entretanto encuadramos (o entretanto el sujeto se desplaza).
Las cámaras más nuevas y caras tienden a sufrir menos retraso de obturación, y los modelos réflex digitales (esto es, las cámaras de unos 1.000 € con objetivos intercambiables) no presentan ningún retraso.
2. No se hace el mito de los megapÃxels. Una mayor cantidad de megapÃxels no hace que una cámara sea mejor.
Los megapÃxels señalan el tamaño máximo de cada foto. Por ejemplo, una cámara de cuatro megapÃxels captura imágenes compuestas por cuatro millones de puntos diminutos. El conflicto es que los fabricantes de cámaras presumen de su cantidad de megapÃxels como si fueran un señalador de la calidad fotográfica, y hay muchos consumidores que acaban picando.
En realidad, el número de megapÃxels es un señalador del tamaño, pero no de la calidad. Hay fotos horribles de siete megapÃxels, como además las hay espléndidas de sólo tres megapÃxels. La calidad del objetivo y del sensor determinan mucho más los resultados fotográficos; es una lástima que no existan estadÃsticas fáciles de comparar sobre dichos atributos).
Entretanto, más megapÃxels obligan a comprar una tarjeta de memoria más grande y cara para guardarlos. Y además a mantenerse mucho más: entre foto y foto, mientras la transferencia al ordenador, y para abrir y editar las fotos.
Sólo hay dos situaciones en las que conviene tener en cuenta los megapÃxels: en el momento que se quieren desarrollar ampliaciones de gran formato (por ejemplo, pósters de 50 x 75 cm) y en el momento que se desea contar con libertad para retrocear gran parte de una foto para conservar el encuadre bueno de verdad, dejando aún los pÃxels suficientes para imprimir copias de tamaño razonable.
Pero si usted no va a editar sus fotos ni necesita ampliarlas mucho, no se deje llevar por la tendencia hacia los megapÃxels. Un buen punto de equilibrio se encuentra en los 4 ó 5 megapÃxels.
(Otro truco, éste de regalo: las fotos que se van a mirar en una pantalla, ya sea la web, el correo-e o un pase de diapositivas) no necesitan muchos pÃxels para nada. Probablemente, con dos megapÃxels hay más que de sobra para llenar una pantalla de ordenador sin tener que abrir el zoom. Las grandes cantidades de megapÃxels tienen que ver sobre todo con la impresión, que requiere una densidad de puntos mucho mayor).
3. Ignore el zoom digital. Otro de los argumentos que usan los fabricantes de cámaras para llegarnos a la cartera es presumir de dos factores de zoom distintos: el óptico (normalmente, 3 aumentos) y el digital (¡10 aumentos! ¡20 aumentos! ¡30 aumentos!).
El zoom digital no es más que una ampliación de la foto. No le aproxima a la acción ni capta más detalles; de hecho, los valores más elevados pueden llegar a estropear las fotos. Para recibir los mejores resultados, deje desactivado el zoom digital. Lo que importa es el número del zoom óptico, que es el del objetivo que le aproxima al sujeto.
4. Tire la tarjeta incluida. Por desgracia, es práctica habitual incluir con la cámara una tarjeta de memoria de muy poca capacidad: un cebo con el que podrá usted disparar un par de fotos entretanto aún está bajo el árbol de Navidad, pero que se llena con sólo cuatro o cinco fotos.
De ahà que, al elegir cámara, hay que contar con el coste de una tarjeta de memoria de capacidad razonable, pongamos 512 MB.
5. Atención al formato. Hay una variedad inmensa de tamaños y formas de tarjetas de memoria. Los formatos más baratos son el Compact Flash (grande y robusto; la tarjeta de 1 GB cuesta unos 90 €, pero las hay de hasta 8 GB de capacidad) y el SD (unos 100 € por la tarjeta de 1 GB; el máximo son 2 GB).
La mayorÃa de las cámaras Olympus y Fuji necesitan tarjetas xD (unos 120 € la tarjeta de 1 GB, la de más capacidad), entretanto que la mayorÃa de los modelos Sony usan el Memory Stick Pro (unos 160 € la tarjeta de 1 GB, hasta un máximo de 4 GB) o bien el Memory Stick Duo, de menor tamaño (unos 200 € la de 1 GB; el máximo son 2 GB).
Tenga en cuenta que hay ordenadores portátiles, de bolsillo, teléfonos móviles, consolas de videojuegos, impresoras, quioscos de impresión fotográfica y otros equipos provistos de ranuras para tarjetas de memoria. Lo más frecuente es que admitan tarjetas Compact Flash o SD. Las ranuras compatibles con Memory Stick son menos habituales, y las ranuras XD una rareza.
6. Investigue. Por fortuna para los compradores potenciales de cámaras, la web está repleta de lugars, como dcresource y dpreview, que prueban y analizan a fondo todos los modelos que se les ponen a tiro. Consúltelos antes de comprar; si tiene prisa, lea por lo menos la introducción y las conclusiones, y mire las fotografÃas de muestra.
7. IdentifÃquese. No se le ocurra cuestionarle “¿Qué cámara digital me compro?” a un columnista de tecnologÃa. SerÃa lo mismo que cuestionar “¿Qué coche debo comprar?” o “¿Con quién tengo que casarme?” No existe una única respuesta correcta.
Ahora existen cámaras de diversas categorÃas, cada una con sus ventajas e inconvenientes. Hay tarjetocámaras tan pequeñas como una Visa y de sólo dos centÃmetros de grueso (llamativas y muy cómodas, pero con pocos controles manuales y poca duración de la baterÃa); cámaras que caben en el bolsillo del abrigo (mayores que las anteriores, pero aún compactas, con tapa de objetivo incorporada, baterÃa de mayor duración y más funciones); modelos semiprofesionales con zoom (ya no caben en el bolsillo, pero llevan objetivos con super-zoom); y modelos réflex (baterÃas de larga duración, sin retraso de obturación y unas fotos extraordinarias).
8. Apague el flash. El flash de una cámara digital tÃpica tiene un alcance de menos de tres metros. En otras palabras, lo único que conseguirá con él en la obra de teatro de fin de curso es distraer a los actores.
9. Encienda el flash. Por otro lado, hay un buen truco para en el momento que el rostro de alguien queda en penumbra: encender manualmente el flash. El flash forzado o de relleno rescata de las sombras el rostro del sujeto y salva más de un retrato que de otro modo quedarÃa reducido a silueta. (En la mayorÃa de las cámaras, el flash se enciende y apaga pulsando el botón del relámpago).
10. Apague la pantalla. La pantalla trasera es, sin duda, una de las gracias de la fotografÃa digital, pero además la principal consumidora de la energÃa de la baterÃa. Si no le molesta sujetar la cámara frente a los ojos y mirar por el visor óptico, apague la pantalla en el momento que haga fotos y duplicará la duración de cada recarga de baterÃa.
Éstos son los 10 hábitos del fotógrafo digital eficaz. Verá cómo los saltos en trampolÃn vuelven a quedar bien encuadrados.
Fuente: canalpda.com



















































